El sólo resultado de estas elecciones en lo que toca con el ejecutivo municipal representado en la alcaldía, es un acontecimiento refrescante, aromado por una sutil fragancia de nicho saludable por venir; de otra manera tal suceso político marca un hito profundamente esperanzador para la inmensa mayoría de nuestra gente.
La realización de este propósito por parte del candidato y su equipo de campaña no fue cosa fácil si se tiene en cuenta la maquinaria oficial, según dicen, operando desde la propia alcaldía con “mercaditos”, contando además, según otros, con los amplificadores de la emisora Kribeam estéreo al servicio de la candidatura de Opción ciudadana (César Peroza S.), liderado en Sucre por el dirigente indiscutible de esta facción, Yahir Acuña, sorprendido infraganti con millonaria suma de billete “paseándose distraídamente” por las carreteras de Sucre a pocas horas de iniciarse los comicios de este 25 de octubre. A lo anterior hay que agregar la entereza y calma con que se supo afrontar por parte de la campaña triunfadora, el recurso perverso de la guerra sucia, hasta última hora, proveniente de distintos flancos.
Lo que viene ahora, después de la bulla y el jolgorio de esta jornada, es cosa sumamente seria. Desde ya, luego con la posesión del nuevo alcalde, continuada con el día a día de su gestión, despega y se extiende el gran desafío. Que sólo terminará con el último día de su mandato.
Lo que la gente buena quiere, lo que los ciudadanos (hombres y mujeres libres que saben de su responsabilidad) esperan para bien de Tolú, y de todos, es a grosso modo: medidas, hechos y actos de gobierno, con los que se evidencie eficiencia y defensa de lo público, que es la esfera de todos. Que se vea que hay gobierno. Que la administración esté ocupada en lo que le corresponde y para lo que fue elegida. Su rol debe revelar a un alcalde competente, dedicado a su labor.
El rasgo característico de su acción cotidiana como gobernante ha de ser la decencia y la sobriedad. Lo uno y lo otro nos re-envía a su calidad humana; cosa que no se improvisa y, sí producto de la formación, que comprende la crianza en familia y la educación en las instituciones formales de enseñanza. El más insignificante de los actos de un gobernante, tiene un impacto pedagógico con respecto al conjunto de los ciudadanos. Enseña algo. Deja al descubierto una ética, una precariedad o una solvencia moral.
Por lo dicho y por el respeto que le inspira y debe a sus conciudadanos e instituciones, es prioritario que el alcalde y el conjunto de la administración municipal se empeñen, a través del ejemplo, a que los ciudadanos se perciban a sí mismo como personas que se auto-consideran, valiosas por su comportamiento, relaciones y hacer, al tiempo que se sientan buenos toludeños, que quieran y defiendan su terruño, el patrimonio local, sus valores y cultura, sin regionalismos ciegos. Este tema debe ser objeto de la reflexión y la labor educativa de las instituciones del ramo en nuestro medio.
Y empezando por la persona (capaz, pensante, de ideas, trabajadora) que se nombre en la Secretaría de educación municipal, el gobierno por venir mande el inequívoco mensaje que la educación y la cultura como la re-creación y el deporte será área relevante de la misión gubernamental, la más importante inversión en la gente, con su impacto de larga duración sobre la niñez y la juventud. Es imperativo además que en esta materia tan vital, la capacidad visionaria e innovadora de la nueva administración local haga causa común con las políticas de orden nacional que impulsan el desarrollo sostenido de la calidad de la educación, asociada a los derechos de los niños, al bienestar de los jóvenes. Esto tiene que evidenciarse en el desempeño de cada institución educativa. Con la alcaldía de Tulio Patrón Parra es de esperarse que se marque una nueva era en este sensible sector, poniéndole término al tradicional divorcio entre política pública del municipio y marcha de la educación en lo local.
La política de seguridad debe estar estrechamente ligada al punto anterior, superando la estrecha mirada de corte policivo, pero exigiéndole a este componente, prevención y eficiencia en los resultados; para lo cual debe garantizarse los insumos y recursos indispensables, recuperando la calidad del alcalde como primera autoridad en su jurisdicción. No más al desenfreno reinante en atracos y delincuencia callejera.
El orden, la eficiencia y organización funcional de la salud en el municipio empezando por la recuperación de los servicios en el hospital local, ha de distinguir al nuevo gobierno. No más caos, desangre económico y “tierra de nadie” de este ente.
Es indispensable una política social que frene y morigere la pobreza en el municipio, ligada a la apertura de frentes de trabajo en obras públicas e infraestructura de interés para la población y la actividad económica que contemple proyectos de emprendimiento y micro-créditos, con lo cual se redunde directamente en la re-activación del sector turístico con especial impacto sobre la recuperación, mantenimiento y embellecimiento de la playa y áreas de re-creación. Un buen gobierno ha de ser garantía para la inversión y la afluencia turística.
La articulación de cada uno de los proyectos en los sectores en cuestión, ha de desatar la capacidad ejecutiva y operacional del municipio en cumplimiento de la misión gubernamental que inicia periodo a partir del 1° de enero del 2016, por mandato popular en cabeza del nuevo alcalde, señor Tulio Patrón Parra. Que así sea.
No hay lugar para una frustración más de este pueblo! He aquí el tamaño de este desafío.
Buen viento y buena mar!
Ramiro del Cristo Medina Pérez
Santiago de Tolú, octubre 26 - 2015